Lo que más me gusta es su textura tan delicada y su sabor sutil y casero. Me recuerda a mi mamá. Casi siempre lo como tal cual sale del horno, sin agregarle nada, pero en algunas ocasiones me gusta tostar una tajada en el hornito y untarla con un poco de mantequilla y quizas algo de mermelada… Cuando quiero algo más dulce lo sirvo con una salsa de chocolate hecha en casa. (Me gustaba derretir un chocolate Toblerone para mis hijos), y remojar el esponjoso queque en el chocolate. Es divino. ¿Y dónde dejan las frutas y la crema batida? Son infaltables. Con una buena taza de café -si eres adicta como yo- es celestial. Este queque es tan bueno que puedes congelarlo, bien envuelto en tajadas individuales, así cuando tienes un antojo o un momento de debilidad, sacas una porción y en un ratito estará lista para servir. Si hay adolescentes en tu casa, recuerda que tienen apetitos voraces y siempre buscan algo para comer a todas horas.
Elena Gustafson, una de mis mejores amigas en Lima, y una pastelera extraordinaria, era una fan del chiffón hasta que descubrió que los que venden en ciertos lugares no llevan muchos ingredientes de la mejor calidad, y que usan productos químicos que hacen que los queques crezcan como por arte de magia y a muy bajo costo. Esto hace mucho más recomendable tomarse el trabajo de hornear en la comodidad de tu casa, usando tus ingredientes favoritos y cuidando la preparación paso a paso. No hay nada que se compare al placer de llenar la casa con el dulce aroma del chiffón horneándose en tu cocina.
- 8 huevos separados (claras y yemas)
- 2 tazas de azúcar
- 2 tazas de harina preparada, cernida
- 1 cucharadita de sal
- 1 taza de jugo de naranja
- ½ taza de aceite vegetal
- 1 cucharadita de vainilla
- Fresas, blueberries, aguaymantos
- Hojas de menta
- Crema batida
- Salsa de chocolate (opcional)
- Precalienta el horno a 350°F. Prepara un molde para chiffón o angel cake, muy limpio.
- En un tazón bate las yemas de huevo a velocidad alta hasta que estén pálidas y cremosas. Incorpora una taza de azúcar, una cucharada a la vez.
- En otro tazón combina el jugo de naranja, aceite vegetal y vainilla. Agrega a las yemas junto con la harina cernida y la sal. Mezcla con una espátula.
- En un tazón super limpio bate las claras hasta que estén espumosas. Añade la otra taza de azúcar, por cucharadas. Cuando el merengue esté muy alto y brillante, apaga la batidora e incorpora las yemas con una espátula.
- Vierte en el molde. Hornea por 1 hora. Retira del horno y voltea el molde sobre una rejilla. Deja enfriar de esta manera, teniendo cuidado que haya aire circulando en la parte de abajo del queque.
- Cuando esté completamente frío, desmolda el queque, corta en tajadas y sirve con frutas, hojas de menta, crema batida y/o salsa de chocolate.













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